Archimedes in the bath, 16th-century woodcut

La física en el buceo (I)
La importancia de lo necesario…

Hoy volvía a revisar el video famoso de Víctor Küppers , lo hemos subido al Facebook de Diversion Divers por si no lo habéis visto y os apetece. Este es el enlace.

En él, se habla del valor de una persona, de su conocimiento, de sus habilidades y de su actitud a la hora de enfrentarse a las circunstancias en la vida.

Como siempre y mucho más ahora, este tipo de chanzas e historias me sueltan la mente que se marcha a bucear entre mis experiencias pasadas y presentes, me llevan al agua. Estos conocimientos regalados, me hicieron ir obteniendo unas experiencias que me han permitido estar donde estoy hoy en día, en el sitio adecuado, donde me merezco.

Ahora dirigimos este barquito que se llama Diversion Divers, bajo nuestro criterio, pensando antes en vosotros, que en cualquier otra cosa… Porque vosotros los buceadores, los clientes, los que libremente elegís esta experiencia con nosotros sois lo único importante.

Esa es nuestra actitud, por ello dándole vueltas y tras observar durante muchos años, a otros compañeros y su actitud, definimos la nuestra quedándonos con lo mejor de cada cosa que vivimos. Ahora hemos decidido lanzar unos artículos técnicos para relacionar de una manera práctica y sencilla la física y fisiología del buceo.

Pensamos que hay dos actitudes de enseñar ciencia aplicada al buceo. Centrarnos en la parte teórica desarrollando fórmulas y principios, llenar pizarras de números y datos o llevarlo a aplicaciones prácticas sencillas quitándole importancia a lo que no la tiene y dándosela a lo que sí. En el buceo como en la vida hay tiempo para todo. Vamos a iniciar una serie de artículos donde tratamos de destripar algunas leyes importantes y buscaremos su parte práctica.

Empecemos por nuestro amigo Arquímedes.

Principio de Arquímedes

«Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de la masa del volumen del fluido que desaloja».

Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en Newtons (en el sistema internacional). El principio de Arquímedes se formula así:

¿Pero de qué hablamos exactamente? Hablamos de flotabilidad y de como el agua nos devuelve en la misma intensidad todo lo que hacemos, la traducción práctica de esta ley es que cuanto más estáticos, más lento, mejor controlamos nuestra respiración y con mayor precisión nos movemos más fácil será para nosotros bucear, encontrar ese punto en el que nuestro peso y el empuje del agua coinciden exactamente y nos permite levitar como una estrellita sujeta del cielo flota sobre un bebé en su cuna.

Entender que el volumen de nuestro cuerpo aumentará el empuje del agua y que esto nos obligará a aumentar nuestro lastre hasta que el equilibro se establezca es prioritario. Ver como nuestra intensidad respiratoria acelerada varia de una manera descontrolada nuestro volumen corporal haciendo que mantener la estabilidad sea más difícil y casi imposible.

La relajación física y respiratoria son fundamentales. Conseguir que la frustración no nos haga realizar movimientos bruscos, como agitar fuertemente los brazos, solo hace que el agua ejerza contra nosotros el mismo efecto en intensidad, pero en dirección contraria a la que lanzamos nuestros brazos.Todo despacito como si no quisiéramos que nos oigan, como si no quisiéramos molestar al entorno, al mar que nos rodea.

En los últimos seminarios de flotabilidad lo hemos visto. Es una práctica muy mental, más de control de nosotros mismos, de nuestro físico. De cómo configuramos el equipo, mas que de ejercicios prácticos y físicos en sí. Por ello pese a quien le pese, todas las técnicas son válidas. Cualquier ejercicio que nos ayude a ver como el agua empuja hacia arriba y el peso hacia abajo nos ayuda. Esto responde a dudas de ejercicios como por ejemplo el famoso BUDA

¿Para qué sirve si no voy a bucear en esa posición en mi vida? Pues sirve para eso, para controlar el descontrol, para conseguir relajarnos, dejarnos llevar y comprobar cómo aumentar y rebajar el volumen de nuestro pecho y nos permita flotar, hacerlo libremente.

No recuerdo como fue exactamente, no consigo acordarme de los pasos que dimos ni de las calles que cruzamos, ni de las escaleras en las que nos sentamos, solo que al final flotamos… como estrellas sobre la cuna de un bebé.

Damos las gracias a Ann Ronan Pictures por su fotografía de Archimedes in the bath, 16th-century woodcut (Print Collector/Getty Images)

Alejandro Martínez teatino
DIVERSION DIVERS



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